Alza de la gasolina provoca el mayor repunte mensual de la inflación en EE.UU. en 4 años

Publicado: 10 abr 2026, 11:53 GMT-5|Actualizado: hace 3 horas

WASHINGTON (AP) — El mayor aumento mensual en los precios de la gasolina en seis décadas provocó un fuerte repunte de la inflación en marzo, lo que generó grandes desafíos para quienes combaten la inflación en la Reserva Federal y elevó los obstáculos políticos para la Casa Blanca.

Los precios al consumidor subieron un 3.3% en marzo respecto de hace un año, informó el viernes el Departamento de Trabajo, un pronunciado aumento frente al 2.4% de febrero y el mayor incremento interanual desde mayo de 2024. En términos mensuales, los precios aumentaron un 0.9% en marzo respecto de febrero, el mayor incremento de este tipo en casi cuatro años.

Es la primera lectura de inflación que capta los efectos de la guerra con Irán. El alza de los precios de la gasolina pondrá a prueba los presupuestos de muchos hogares de ingresos bajos y medios, ya que erosiona sus sueldos, lo que dificulta pagar otras necesidades como alimentos y alquiler.

Mercancías básicas, como formula infantil y productos lácteos, en un mercado que atiende a la comunidad de inmigrantes centroamericanos del área de Westlake/Pico Union en Los Ángeles, el martes 7 de abril de 2026. (AP Foto/Damian Dovarganes)(Damian Dovarganes | AP)

Sin tener en cuenta las volátiles categorías de alimentos y energía, los precios subyacentes subieron un 2.6% en marzo respecto de hace un año, frente al 2.5% de febrero. Y el mes pasado los precios subyacentes aumentaron un moderado 0.2%, lo que sugiere que el encarecimiento de la gasolina aún no se ha extendido a muchas otras categorías.

Una gran pregunta por ahora es cuánto durará el shock de los precios del petróleo y la gasolina y si derivará en un repunte inflacionario más amplio y duradero, similar a lo que ocurrió en la primavera de 2022 después de que Rusia invadiera Ucrania. Por ahora, los economistas señalan que es poco probable que en Estados Unidos se produzca un aumento generalizado como el de hace unos años, cuando la inflación superó el 9%.

Pese a un frágil alto el fuego, poco ha cambiado en el estrecho de Ormuz, por el que normalmente pasan a diario millones de barriles de petróleo.

“Es doloroso en el corto plazo”, afirmó Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos en Oxford Economics. “Se volverá más doloroso en abril”, cuando los nuevos aumentos en el precio de la gasolina elevarán aún más la inflación.

Pero Pearce sostuvo que el impacto podría ser más breve que el posterior a la pandemia: “Creo que las condiciones se parecen mucho más a un shock corto y brusco que a lo que vimos en 2022”. Afirmó que el impacto podría desvanecerse en los siguientes meses de este año.

El mes pasado, los precios de los comestibles bajaron un 0,2% y son apenas un 1.9% más altos que hace un año. Los analistas esperan que los precios de los alimentos suban en los próximos meses, ya que el fuerte aumento del diésel encarece el transporte.

El aumento en los costos de la energía “contribuye al incremento de los costos de producción en toda la cadena de suministro de alimentos y podrían ejercer presión al alza sobre los precios de los comestibles en el futuro”, señaló Andy Harig, vicepresidente del grupo comercial de supermercados FMI-The Food Industry Association. “A medida que aumentan los precios de la energía, también suben los costos asociados con la producción y el reparto de alimentos”.

Los costos de la ropa subieron un 1% en marzo respecto del mes anterior y son un 3.4% más altos que hace un año. Sin embargo, los precios de los autos usados bajaron un 0.4% el mes pasado y son un 3.2% menores respecto de hace un año.

El shock en los precios de la gasolina derivado de la guerra con Irán ha cambiado la trayectoria de la inflación, de una caída lenta y gradual a un aumento brusco que la aleja aún más del objetivo del 2% de la Fed. Como resultado, es casi seguro que el banco central posponga cualquier recorte de las tasas de interés durante meses. Sin embargo, muchos funcionarios de la Fed pasarán por alto el aumento de la inflación general y se concentrarán en los precios subyacentes, que probablemente subirán más lentamente.

Los precios de la gasolina también son un costo muy visible que tiene un impacto desproporcionado en la confianza del consumidor y el ánimo político. Los precios altos ya habían enfurecido a los votantes estadounidenses antes de la guerra, y el brusco aumento en los precios del petróleo y de todo lo que ello implica —desde el surtidor hasta el supermercado— podría dificultar que el partido del presidente conserve escaños en la Cámara de Representantes y en el Senado en las elecciones intermedias del próximo año.

En un sondeo realizado el mes pasado por The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research se encontró que alrededor de seis de cada 10 republicanos están al menos “algo” preocupados por poder pagar la gasolina en los próximos meses.

Los precios de la gasolina promediaron 4.15 dólares por galón a nivel nacional el viernes, frente a 2.98 dólares el día anterior a que comenzara la guerra, un aumento de casi el 40%, según el club automovilístico AAA.

La inflación alcanzó un máximo de 9.1% en junio de 2022, cuando el COVID-19 complicó las cadenas de suministro y varias rondas de cheques de estímulo elevaron la demanda de los consumidores. Los precios se dispararon para los comestibles, los muebles, las comidas en restaurantes y muchos otros bienes y servicios.

Esta vez, los economistas afirman que el mercado laboral y el gasto de los consumidores son más débiles, y no se emiten grandes cheques de estímulo del gobierno para impulsar la demanda. La tasa de desempleo es de apenas 4.3%, pero las empresas no están desesperadas por contratar como lo estaban cuando la economía salió de la pandemia, lo que llevó a muchas de ellas a ofrecer fuertes aumentos salariales para atraer y retener trabajadores.

Los rápidos aumentos salariales y el sólido crecimiento de los ingresos ayudaron a los consumidores a sobrellevar los incrementos de precios que resultaron de las perturbaciones en las cadenas de suministro durante la pandemia, y alimentaron picos de demanda que llevaron a muchas empresas a subir aún más los precios.

“Ahí es donde esto realmente difiere: no estamos viendo ni de cerca la fortaleza de la demanda”, explicó Alan Detmeister, economista de UBS. En 2021 y 2022, el crecimiento de los ingresos “aumentaba con mucha fuerza. Ahora no lo estamos viendo”, agregó.

Detmeister cree que la mejor comparación probablemente será con el periodo 1990-1991, cuando el aumento en los precios del petróleo y la gasolina, derivado de la invasión de Kuwait por parte de Irak, contribuyeron a una recesión, pero no llevaron a un salto de la inflación, en parte por un gasto del consumidor más débil.

El impacto del aumento de los precios de la gasolina sobre la inflación es, en algunos aspectos, similar a los aranceles del presidente Donald Trump, en el sentido de que su efecto dependerá en gran medida del tamaño y la duración del incremento.

El aumento en el precio de la gasolina es complicado para la Fed porque también puede desacelerar el crecimiento al lastrar el gasto de los consumidores, lo que potencialmente provocaría despidos. Por lo general, la Fed recortaría su tasa para fomentar más gasto si sube el desempleo, mientras que eleva las tasas para combatir la inflación.