EE.UU. prohibirá productos lácteos y la mayoría de las bebidas alcohólicas de Canadá

Publicado: 9 sep 2026, 10:46 GMT-5|Actualizado: hace 1 hora

TORONTO (AP) — Estados Unidos prohibirá la importación de algunos productos lácteos y motocicletas, así como la mayoría de las bebidas alcohólicas, procedentes de Canadá, informó la Casa Blanca el martes como parte de una creciente guerra comercial entre las dos naciones vecinas.

La prohibición se implementará a partir del 29 de septiembre y se dio a conocer horas después de la entrada en vigor de los aranceles de represalia que prometió Canadá sobre 20,000 millones de dólares en productos estadounidenses. Ottawa había respondido a los gravámenes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de que las conversaciones comerciales colapsaron el mes pasado.

Trump también tomó medidas para excluir a productos canadienses de grandes contratos gubernamentales estadounidenses a largo plazo y ordenó a la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos declarar inelegibles a los productos canadienses para esos contratos hasta que Canadá permita “reciprocidad plena y justa” para los productos estadounidenses.

El primer ministro canadiense Mark Carney dijo que la estrategia de su país consiste en volverse más independiente y prometió acelerar esos esfuerzos. “Se trata de asegurarse de que ningún país pueda tomarnos como rehenes. Y que podamos vivir como queremos vivir”, subrayó.

La ruptura ha trastocado una de las relaciones más estrechas del mundo. El 22 de agosto, Estados Unidos impuso aranceles del 50% sobre alrededor del 5% de las importaciones canadienses, alegando que Canadá había tratado injustamente a las industrias estadounidenses de productos lácteos, bebidas alcohólicas y automotriz.

Estados Unidos y Canadá han rivalizado durante mucho tiempo por el comercio, particularmente el mercado lácteo de Canadá y sus subsidios para productores de madera blanda. Pero siguieron siendo amigos y aliados firmes.

En el gobierno de Trump, las relaciones entre Estados Unidos y Canadá se han deteriorado rápidamente. Además de imponer aranceles a productos canadienses, Trump ha hecho repetidos comentarios incendiarios sobre convertir a Canadá en estado 51 de Estados Unidos. Carney llegó al poder de forma inesperada el año pasado con la promesa de hacerle frente.

Algunas provincias canadienses han prohibido la venta de productos alcohólicos estadounidenses — una medida que provocó la represalia de Estados Unidos sobre varios vinos y licores canadienses. La medida también abarca algunas motocicletas y motonetas, productos lácteos, incluido el suero, y varios tipos de melaza.

Canadá explora la posibilidad de establecer vínculos con la Unión Europea que podrían quedarse apenas por debajo de una membresía al bloque, según un funcionario canadiense al tanto de las conversaciones.

Las opciones podrían incluir la ampliación de acuerdos existentes, negociar un nuevo tratado o crear otras formas de cooperación. El funcionario afirmó que Canadá ya está consultando a provincias, territorios y grupos laborales sobre cómo podría tener una relación más profunda con la UE, pero aún no se ha elegido ningún modelo.

El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a comentar públicamente sobre el tema.

Carney tiene previsto viajar la próxima semana a Estrasburgo, Francia, donde asistirá al discurso sobre el Estado de la Unión Europea de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el 16 de septiembre, y un día después se dirigirá al Parlamento Europeo.

Canadá mira más allá de EEUU

Carney reconoció que las medidas comerciales causarían dolor a corto plazo, pero sostuvo que empujarán a Canadá a avanzar más rápido en materia de inversión, infraestructura y diversificación del comercio.

“Era un negocio fácil, pero significaba que dependíamos demasiado de un solo socio económico”, comentó. “Esa época se acabó”.

Más del 70% de las exportaciones canadienses siguen siendo hacia Estados Unidos, lo que subraya la magnitud del impulso de Carney por diversificar el comercio. Dijo que las exportaciones de Canadá a otros países van aumentando con fuerza y en camino a duplicarse durante la próxima década.

Canadá toma represalias y Trump responde

Carney defendió las represalias y afirmó que Canadá no podía dejar que los productos estadounidenses ingresaran libres de aranceles mientras las empresas canadienses enfrentan impuestos de Estados Unidos.

Canadá no buscaba escalar la confrontación, afirmó, pero los aranceles eran necesarios para proteger a los trabajadores canadienses.

Añadió que el mayor problema era lo que Washington había buscado en las negociaciones fallidas.

“El asunto más fundamental es que las demandas acumuladas de Estados Unidos revelaron que querían que nos volviéramos aún más dependientes de ellos, no menos”, sostuvo. “En demasiadas áreas, querían dependencia, no una verdadera asociación económica”.

El primer ministro señaló que Washington buscaba límites a las protecciones culturales y del idioma francés, influencia sobre futuros acuerdos comerciales y condiciones que debilitarían a los sectores automotriz, siderúrgico y forestal.

La forma en que termine la guerra comercial podría tener consecuencias mucho más allá de Canadá, al poner a prueba si un aliado más pequeño de Estados Unidos puede resistir a la presión económica de Trump sin tener que ceder.

Más temprano el martes, un funcionario canadiense dijo que Ottawa no tiene intención de cambiar de rumbo, independientemente de si Trump no responde o lo hace con una “respuesta nuclear”. La estrategia del gobierno seguirá enfocada en producir más en el país y diversificar el comercio en el exterior, indicó el funcionario.

Los aranceles afectan a cientos de productos estadounidenses, incluidos acero, aluminio, queso, electrodomésticos, ropa, cosméticos y equipo agrícola, con tasas de 15%, 25% o 50%. Cubren unos 20,000 millones de dólares en bienes estadounidenses, aproximadamente el 6% de los 333,600 millones de dólares que Estados Unidos exportó a Canadá el año pasado.

Desde que las conversaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos colapsaron el 21 de agosto, Trump y su gobierno han implementado aranceles adicionales y emitido una serie de amenazas y ataques que presentan a Canadá como débil y dependiente.

La guerra comercial de Trump y sus reiteradas alusiones a convertir a Canadá en el estado 51 han generado indignación en todo el país. Los canadienses han reducido drásticamente los viajes a Estados Unidos y han boicoteado bienes estadounidenses, medidas que Carney aplaudió como señales de determinación nacional.

El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, dijo que la provincia instalará nuevos letreros en los cruces fronterizos con Estados Unidos que dirán: “Bienvenidos a Columbia Británica, Canadá. Fuerte, orgullosa y NUNCA será el estado 51. ¡Lo sentimos!”.

“Aunque nuestra amabilidad es una de nuestras mayores fortalezas, nunca, jamás confundan esa amabilidad con debilidad”, expresó Eby.

Ninguna de las partes tiene prisa por volver a la mesa

El ministro de Comercio Canadá-Estados Unidos, Dominic LeBlanc, dijo que su país se encuentra en el proceso de evaluar las más recientes medidas de Washington, aunque se mantiene en contacto con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. Añadió que Canadá está listo para dialogar cuando Washington lo esté.

El alto funcionario del gobierno de Trump que informó a los reporteros durante una conferencia telefónica organizada por la Casa Blanca, dijo que los representantes comerciales de Estados Unidos y Canadá han tenido “conversaciones constructivas” y volverán a hablar en los próximos días para ver si hay un “camino a seguir”.

La exfuncionaria comercial de Estados Unidos Wendy Cutler dijo que el índice de aprobación pública de Carney, que ahora supera el 70%, le da pocos motivos para reanudar las conversaciones.

“Está claro que, en este punto, ninguna de las partes quiere parecer demasiado ansiosa por volver a involucrarse por temor a verse débil”, señaló.